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Tuvo que ser difícil dar el paso de emprender un negocio propio con una pasión que venía desde que era niña, pero Rosa Milián fue decidida y ahora tiene una línea de ropa de gran éxito y proyección nacional e internacional, que destaca por su originalidad. Además, ahora ha realizado un impresionante reportaje de fotos junto Díaz, Asesor de Imagen, con los diseños de Art Zapat. No dejes de visitarlo, te sorprenderá.
Cuéntanos algo sobre ti

  • Mi nombre es Rosa Milián García, licenciada en Farmacia, profesión a la que me dedico compatibilizándola con mi pasión por la moda y los zapatos, puesto que he creado una pequeña empresa de ropa pintada y diseñada a mano donde expreso mi gusto por los zapatos y la moda. Tengo 43 años y estoy casada con Fernando de Antonio de Calero. Tengo dos niñas preciosas de 9 y 7 años, Andrea y Adela.

Para quienes no te conozcan, ¿tú de quién eres?

  • Soy de «la» Maruja de Leontina y de Ramón el Valenciano

Háblanos de tu trabajo o a qué te dedicas

  • Pues como he comentado anteriormente, soy licenciada en Farmacia, he estado durante 8 años trabajando como Inspectora de Sanidad (Sanitario Local) en la Delegación Provincial de Salud y Bienestar social. Actualmente compagino el trabajo en la oficina de farmacia con la creación de prendas diseñadas y pintadas a mano en las que el motivo principal son los zapatos de todas las épocas. Este proyecto ha sido el resultado de numerosas experiencias que a lo largo de mi vida de alguna manera me han marcado dando lugar a Art Zapat, creada en el 2009.

Naciste en Valencia, ahora vives en Albacete y has pasado algunas temporadas en Abengibre y, además, tienes familia allí, ¿abengibreña, albaceteña o valenciana?

  • Pues vivo en Albacete desde el año 2001, y sí, una vez terminada la carrera me fui a vivir al pueblo , como no, para estar cerca de mi pareja, actualmente mi esposo. Me siento mitad manchega y mitad Valenciana. Me encantaba estar en Abengibre puesto que sentía el calor de mi familia al estar mis tíos, Isidora y Jose Juan; mis suegros, que siempre me han tratado como una hija más, y mis padres, que casi todos los fines de semana venían al pueblo.

¿Qué piensas o qué sientes al ver la silueta del pueblo cuando vuelves de viaje?

  • Me trae fabulosos recuerdos. Cuando éramos pequeños, veníamos los cinco hermanos con mis padres al pueblo desde Valencia, entre chillidos y algún que otro cachete por nuestro comportamiento, se hacía el silencio cuando veíamos el pueblo y mi padre comenzaba a decir con gran entusiasmo «el pueblo, el pueblo….» acabando todos a una gritando con gran júbilo el pueblo…, el pueblo…

Cuando estás fuera del pueblo y nombras Abengibre, ¿qué es lo que dice la gente?

  • De Abengibre, Dios nos libre…

Lo que más y lo que menos te gustaba del pueblo cuando eras pequeña

  • Lo que más la libertad que teníamos, nuestra presencia en el pueblo coincidía con las vacaciones del cole y del trabajo de mi padre, nos reuníamos toda la familia, primos de Barcelona, primas del pueblo y nosotros, y lo pasábamos pipa con los amigos del pueblo. También recuerdo con especial cariño las caminatas hacia la huerta de mi tío Jose Juan, unas veces con la familia y otras con amigos para darnos un baño y merendar tomate con aceite y pan, y tortilla de patata.
  • Lo que menos en aquella época (que ahora lo recuerdo con mucho cariño), la existencia de radio macuto… en los alrededores de mi casa, puesto que cuando llegábamos tarde a casa antes de acostarnos «muy temprano»… mis padres, ya tenían toda la información de lo que habíamos hecho, con quién habíamos estado y donde.

Lo que más y lo que menos te gusta del pueblo ahora

  • Siento mucha paz cuando estoy en el pueblo, me encanta la sensación de libertad, el campo, el olor a leña en invierno, la presencia de los residentes habituales y de los ocasionales durante las fechas clave. No me gusta mirar por la ventana desde mi casa, que linda con la iglesia y la plaza, y no ver prácticamente a nadie durante el invierno.

Anécdota que recuerdas con cariño o nostalgia

  • Cuando teníamos 15 años para poder ir al pub o a la discoteca, por supuesto sin el consentimiento de nuestros padres, teníamos un código secreto, si nos referíamos a la discoteca le llamábamos «la playa» y si era el pub, «la piscina», éramos cómplices todos los primos y hermanos.

Una palabra abengibreña

  • Odo, pijo…

Una expresión abengibreña

  • Te paece si…

Una comida abengibreña

  • La Almorta, las morcillas de mi tía Isidora tras una matanza familiar.

Un dulce o postre abengibreño

  • La torta de manteca con chicharrones

Una fiesta abengibreña

  • La fiesta de Convivencia, actualmente la semana cultural

Un/a abengibreño/a al que admires o recuerdes con cariño

  • A mi tía Isidora, siempre que se dirigía a nosotros la primera frase que decía era: «Dime perla mía»

Un paraje o lugar de Abengibre o de sus alrededores

  • El lavadero, me encanta que siga bajando la gente a lavar. La plaza del pueblo, todavía recuerdo los puestos que en las fiestas se ubicaban en dicho lugar, los coches de choque, el tiro, la tómbola…

Un juego popular (infantil o actual) que te guste

  • El escondite, jugábamos en el patio de mi casa con Mateo el de la Coti y con Juan de la Anita, a esconder una rana de metal verde, que por cierto todavía la conservamos.

¿Destacarías algo de nuestro patrimonio histórico-artístico?

  • La vajilla Ibérica que se encontró en el paraje Cuesta de la Viñas.

¿Conoces Abengibre.net? Cuéntanos lo que más y lo que menos te guste, lo que mejorarías y lo que echas en falta

  • Sí, no puedo decir nada que no me guste, me parece una idea magnífica que de modo particular alguien quiera dar a conocer tan fielmente nuestro pueblo, sus orígenes, costumbres, personas, anécdotas, etc.

Un recuerdo que tengas relacionado conmigo

  • Siempre te recuerdo muy unida a Silvia la de la Rojilla, también te recuerdo muy extrovertida.

¿Algo que te gustaría añadir?

  • Felicitarte por sacar adelante esta Web, todos los que tenemos una web sabemos la dedicación tan grande que supone tanto para recopilar información tan precisa como para mantenerla actualizada y amena.

¿A quién enviarías esta entrevista?

  • Si se pudiera hacer realidad un sueño, a todas y cada una de las personas que han formado parte de mi infancia, creo que no se escaparía nadie del pueblo: la Matilde de Mª Ángela, la Isabel de Pedrín, la María de Angelillo… Mis familiares, amigos.

¿Quién te gustaría que contestara a esta entrevista?

  • Cualquiera sería una agradable sorpresa para mí.

Gracias por tu tiempo, espero verte pronto por el pueblo

  • Gracias por el rato que me has hecho pasar. Lo he pasado muy bien recordando el tiempo pasado. Cuando te paras a repasar lo vivido te hace más consciente de cómo pasa el tiempo, del valor que tienen las personas, las cosas, los detalles… Un beso, Rosa.

«Antes de que los gallos anunciaran el día y de que en el cielo se vieran los primeros restregones carmesí, mucho antes de que despertaran los pájaros en los tejados, cuando en el pueblo todo era oscuridad y silencio, siempre había alguien que, a toques de caracola, despertaba al vecindario. Los padres y los hijos, incluso los renqueantes abuelos, se colgaban del brazo un cesto de esparto o una banasta de mimbre y salían presurosos de la casa…. Todo el pueblo: mujeres y hombres, grandes y pequeños, jóvenes y viejos, marchaban a recolectar la rosa del azafrán, aquel era «otro maná» que había que recoger antes de que calentara el sol…»

Así comienza el relato «El oro de los pobres», que Bautista Pérez González escribió en 1998 para el periódico La Tribuna de Albacete y que, cuatro años después, se publicó también en el libro de las fiestas. En él nos relata cómo el pueblo de Abengibre se preparaba para la recogida del azafrán, sus costumbres y tradiciones, y las entrañables historias que surgían alrededor de la monda del azafrán bajo las sayotas de las mesas camilla y sus braseros.

No dejéis de leerlo, merece la pena.