Entradas

Hace poco os hice un pequeño adelanto de cuándo serían los actos principales de las Fiestas de San Miguel de Septiembre de este año, para que los que vivís fuera del pueblo podáis hacer planes para no faltar a esta cita ta importante para tod@s l@s abengibreñ@s. Hoy ya conocemos el programa completo que podrás descargar desde el enlace que hay al final de la página en formato PDF, donde también encontraréis el saludo del alcalde, las fotos de la Reina y Damas de las fiestas.

¡Felices fiestas a tod@s! Nos vemos en Los Alardes, como siempre…

Miércoles, 28 de septiembre

19:00 h. Novena a San Miguel.

Jueves, 29 de septiembre

11:00 h. Pasacalles y recogida de Damas a cargo de la Charanga de Cenizate.
12:00 h. Santa Misa y Procesión con la imagen de Nuestro Patrón San Miguel Arcángel. Quiénes lo deseen, pueden ir vestidos con el tradicional traje tradicional manchego para realizar la Ofrenda de Flores a San Miguel.
19:00 h. En el auditorio, Tributo a Julio Iglesias y Raphael con el cantante Luis Muñoz y acompañado de la Big Band La Glorieta dirigida por Manuel Calero.

Viernes, 30 de septiembre

18’30 h. Desfile de la Tradicional Cabalgata, que partirá del Parque de Los Pinos, en la que participaran Carrozas y Comparsas, acompañadas por la Charanga Los Calamidades de Pozo Cañada.

A todas las carrozas y comparsas participantes se les hará entrega de una caja de vino o refrescos, confeti y caramelos, y se establecen los siguientes premios:

  1. 180€ 2º
  2. 150€
  3. 120€
  4. 90€
  5. 60€

20:00 h. En el Auditorio Municipal acto de Coronación de la Reina y Damas de las Fiestas en honor a San Miguel 2016.
00’00 h. En el polivalente verbena con la orquesta Duo Latino.
01:00 h. Castillo de Fuegos Artificiales en honor a San Miguel.

Sábado, 1 de octubre

08:30 h. Tiro de codorniz con perro, en el campo de adiestramiento de Abengibre, organizada por la Sociedad de Cazadores San Miguel de Abengibre y la colaboración del Ayuntamiento de Abengibre.
Premios:

  1. Trofeo, jamón y vino
  2. Trofeo, embutido y vino
  3. Trofeo, queso y vino.

11:00 h. Pasacalles y recogida de Damas a cargo de la Charanga de Cenizate.
11:00 a 13:00 h. En la calle Frontón Feria Infantil.
12:00 h. Santa Misa.
14:00 h. En la Plaza, Paella Gigante.
Se hará entrega de un plato de paella y cuchara a 1€. El que quiera puede llevarse mesas y sillas de casa, para su comodidad.
16:00 a 19:00 h. En la calle Frontón Feria Infantil.
18:00 h a 20:00 h. Exposiciones en el Ayuntamiento
En la 1ª planta:

  • Exposición de Albacete Siempre.
  • Premios del certamen de fotografía sobre Albacete y provincia 2015.
  • Exposición de los diseños de Rosa Milián Garcia – Art Zapat. Vestidos, camisetas y bolsos vintage.

En la 2º planta:

  • Exposición Arqueológica.

00:00 h. En el Centro Social Polivalente, verbena con La Royal Orquesta.

Domingo, 2 de octubre

Concurso de Calles Engalanadas
El premio para la calle ganadora es de 120€
10:00 h. Pasacalles por la localidad a cargo de la Asociación Musical Toni Gómez López de Cenizate.
10:30 h. Tradicional Alarde de Moros y Cristianos, con desfile de comparsas, acompañados por la imagen de nuestro Patrón San Miguel Arcángel, Reina de las Fiestas y Corte de Honor, Autoridades y Asociación Musical Toni Gómez López de Cenizate.
18:00 h a 20:00 h. Exposiciones en el Ayuntamiento.
18:00 h. Espectáculo de Canción Española a cargo de Rosario de Córdoba, en el Auditorio.

Los conocidos Alardes de Moros y Cristianos fueron el eje sobre el que giró en el stand de la Diputación de Albacete la presentación del municipio de Abengibre, dentro del programa “Conoce nuestros pueblos” y que contó con la participación del vicepresidente Primero de la institución provincial, Agustín Moreno, y del alcalde del municipio, Diego Pérez.

El vicepresidente destacó en su intervención el “carácter emprendedor” de los habitantes de este municipio albaceteño situado a 45 kilómetros de la capital y con cerca de 800 habitantes.
Lo atraviesa el Arroyo de Abengibre, conocido por los abengibreños como “La Cañada” y se sitúa dentro de la comarca de La Manchuela.

Moreno agradeció la participación de todos los abengibreños y abengibreñas en los actos programados por la Diputación esta Feria y resaltó las importantes fiestas del municipio, centradas en la tradición de los Moros y Cristianos, siempre con la tradición de San Miguel Arcángel como guía. Fue precisamente ése el motivo principal de un vídeo promocional de Abengibre proyectado en un stand en el que destacaron cuatro maniquíes que hacían las veces de una pareja de moros y otra de cristianos.

La industria existente en el pueblo, sus rutas y vegetación y sus productos típicos ocuparon también un lugar principal en el curso de la presentación en la que el alcalde realizó un interesante recorrido histórico desde los orígenes de la población, cuyos restos pueden encontrarse en el Museo Arqueológico, situado en la segunda planta del Ayuntamiento.

Fuente de la noticia y las fotografías: Gabinete de prensa de la Excma. Diputación Provincial de Albacete

Tenía muchas ganas de entrevistar a Bautista porque siempre lo he admirado por su escritura, por su amor a Abengibre y, cómo no, por ser una de las personas más amables y cariñosas que conozco. Me ha costado mucho convencerle, pero aquí está por fin. Sus narraciones sobre las costumbres y el patrimonio cultural de nuestro pueblo nos han acompañado año tras año en los libros de las fiestas y ahora, además, tenemos dos publicaciones suyas que esperamos sean las primeras de muchas más.

Cuéntanos algo sobre ti

  • Estoy prejubilado, dedicándome a la familia y a la literatura, uno de mis hobbys.

Para quienes no te conozcan, ¿tú de quién eres?

  • Soy hijo de Juan de Bautista y de Mª Antonia del “Serrano”.

Háblanos de tus dos libros, ¿cómo surgió la idea?

  • Yo viví los éxitos deportivos de Juan Montero Carrasco (en el deporte “El Rayo” y en nuestro pueblo “Juanarro”) y las alegrías que nos produjeron sus triunfos a todos los abengibreños. Por todo ello, pensando que Juanarro merecía (y lo sigue mereciendo) un homenaje, comencé a escribir un artículo sobre su etapa de ciclista para el programa de las fiestas y fue a raíz de esas investigaciones como surgió el libro Héroes de Leyenda. Cara y cruz de unos ciclistas albaceteños 1951-1961.Mi segundo libro, Relatos de una vida, relatos de un pueblo. Bernardino Pérez Iniesta y los Alardes de Abengibre (1839-1920) se empezó a gestar en 1964 tras decirme Marcos, con toda la razón del mundo, “Te has cargado los Alardes”. Con la publicación de esta biografía, sobre el autor de los Alardes, se curó la herida que me produjo el romper, accidentalmente, el único libro que había de los Alardes.

Vives en Albacete, ¿abengibreño o albaceteño?

  • Siempre abengibreño.

¿Qué piensas o qué sientes al ver la silueta del pueblo cuando vuelves de un viaje?

  • Que vuelvo al hogar, a mi casa, el mejor lugar del mundo.

Cuando estás fuera del pueblo y dices que eres de Abengibre, ¿qué es lo que dice la gente?

  • Responden “Dios me libre” pero, en seguida rectifican afirmando que la gente de Abengibre es estupenda, formal y, especialmente, trabajadora.

Lo que más y lo que menos te gustaba del pueblo cuando eras pequeño.

  • Lo que más me gustaba era la alegría que había en el pueblo, se vivía en la calle. Lo que menos, la indiferencia, sobre todo de la gente joven, por la cultura.

Lo que más y lo que menos te gusta del pueblo ahora.

  • Lo que más me gusta ahora son las perspectivas laborales que tiene gracias a las dos residencias y a Tamabi, s.l. Y lo que menos, la soledad y el silencio de sus calles. Ahora, las puertas de las casas siempre están cerradas, al contrario que antes.

Anécdota que recuerdas con cariño o nostalgia

  • La rivalidad que había con las hogueras de S. Antón y S. Blas, las “senochas” veraniegas de los vecinos contando historias, la monda de la rosa del azafrán en las calles…

Una palabra abengibreña

  • Renachil. (Uy, esa no la tengo. Tendré que añadirla cuando sepa qué significa…)

Una expresión abengibreña

  • Preguntar: “¿Ande vas?”, por ejemplo, cuando iba camino de la fuente con un cántaro y un botijo.

Una comida abengibreña

  • Atascaburra o almorta, cualquiera de las dos.

Un dulce o postre abengibreño

  • “Las fritillas”, un dulce de Semana Santa y, como postre, “tronchos o piñas” en aguasal. (Buena idea para nuevas recetas… Tomaré nota)

Una fiesta o tradición abengibreña

  • Los Alardes de moros y cristianos.

Un/a abengibreño/a al que admires o recuerdes con cariño.

  • Mi maestro, Don José Piqueras Pérez, nunca lo olvidaré. (A ver si se anima Bautista y hace una biografía porque este señor parece formidable, todos hablan maravillas de él)

Un paraje o lugar de Abengibre o de sus alrededores

  • El Parque de la Ermita, Barranco Romero…

Un juego popular (infantil o actual) que te guste

  • El juego de cartas llamado “Los Treses”.

Destacarías algo de nuestro patrimonio histórico-artístico

  • “La Piedra Encantá”, un valor que se debería publicitar con alguna actividad cultural.

Algún cuento, leyenda o anécdota que recuerdes sobre Abengibre

  • La leyenda de “Sebastián de Juanaco”.

¿Conoces Abengibre.net? Cuéntanos lo que más y lo que menos te guste, lo que mejorarías y lo que echas en falta…

  • Sí, la conozco, es una página web imprescindible para quitarte la “morriña” del pueblo. Lo que más me gusta de abengibre.net es la variedad de temas. Me gusta mucho y, seguramente, por eso no le encuentro defectos.

Un recuerdo que tengas relacionado conmigo.

  • Los colores que aparecen, espontáneamente, en tus mejillas cuando hablas apasionadamente de Abengibre.

¿Algo que te gustaría añadir?

  • Solo una cosa. Animarte a que sigas con tu web. Es una buena forma de hacer pueblo.

¿A quién enviarías esta entrevista?

  • A Miguel Vergara Ruiz (“Miguel de la Roja”).

¿Quién te gustaría que contestara a esta entrevista?

  • Cristina Torres Martínez. (Bautista, me adelanté a ti y ya publiqué esa entrevista en octubre…)

Gracias por tu tiempo, por compartir con nosotros tus recuerdos más queridos (sé que no ha sido fácil para ti), por tu amabilidad y tus cariñosas palabras hacia mí y hacia mi página. Espero verte pronto por el pueblo.

Siguiendo una gran tradición en su familia, entre la que se encuentra el Melgue que tantos buenos Alardes ha realizado, Ángel es el General Moro en los Alardes de Moros y Cristianos de Abengibre de los que muy pronto disfrutaremos. Ahora os dejo con sus vivencias y recuerdos de Abengibre.

Cuéntanos algo sobre ti

  • Soy Ángel López Pérez. Nací en Abengibre el 18/12/1972. Viví en el pueblo hasta los 20 años y luego me fui a trabajar a Alicante hasta la fecha.

Para quienes no te conozcan, ¿tú de quién eres?

  • Soy hijo del Sera y la Micaela de Miguel de Lolo.

Háblanos un poco de tu trabajo o a qué te dedicas

  • Trabajo en el sector de la fruta un trabajo muy bonito y que tienes la suerte de tener trabajar las 24 horas del día. Aunque yo solo trabajo 18 diarias ja, ja, ja….

Háblanos de tu papel en los Alardes: cómo surgió la idea de participar, qué significan para ti, cómo los vives…

  • Tu madre, la Ramona, nos lo dijo a Jochi y a mí, nos animamos y desde el año 1990 ahí estoy. Para mí es un día muy emocionante y me hace mucha ilusión decirlos cada año.

Vives en Alicante, ¿abengibreño o alicantino?

  • Abengibreño, por supuesto, y a mucha honra, aunque Alicante es una tierra que me ha dado mucho y es mi segunda patria, además siendo de Abengibre sientes que el pueblo es tuyo. Nadie dice «mi Albacete» pero en Abengibre decimos «mi pueblo».

¿Qué piensas o qué sientes al ver la silueta del pueblo cuando vuelves de un viaje?

  • Pues cuando vengo de viaje y veo la torre de la iglesia a lo lejos me da una alegría muy grande que no puedo describir.

Cuando estás fuera del pueblo y dices que eres de Abengibre, ¿qué es lo que dice la gente?

  • La gente no sabe dónde está. Ahora, para centrarlos, les digo que el pueblo está al lado de Fuentealbilla, por Iniesta. Entonces todos me piden vino de Iniesta, etc.

Lo que más y lo que menos te gustaba del pueblo cuando eras pequeño

  • Siempre estaba en la calle jugando a todo lo fuera. Todos los chiquillos eramos amigos y los días como Jueveslardero ¡qué bien se pasaba! Además no había móvil. Otra cosa que me gustaba era el pregón del pueblo y ver a la gente al momento preguntar «¿Qué han pregonao?». También me gustaban los helados de Avidesa que compraba en el bar, ¡qué bien sabían!. En fin, muchos recuerdos, todos buenos.

Lo que más y lo que menos te gusta del pueblo ahora

  • Lo que más me gusta es volver y poder juntarme con mis amigos y lo que menos que la escuela tenga cada día menos niños.

Anécdota que recuerdas con cariño o nostalgia

  • Recuerdo cuando en fiestas traían vacas al pueblo y entonces la gente se tiraba, pero no había ni ambulancia ni seguro, y al que cogía se levantaba y a casa…

Una palabra abengibreña

  • Mi güacho.

Una expresión abengibreña

  • Te paece si.

Una comida abengibreña

  • Atascaburras.

Un dulce o postre abengibreño

  • Los palos catalanes que hacía el Poterre.

Una fiesta o tradición abengibreña

  • Los Alardes.

Un abengibreño al que admires o recuerdes con cariño

  • A cualquiera que pueda haber ayudado al pueblo de manera desinteresada poniendo su esfuerzo y su dinero sin esperar nada a cambio, que hay poquitos.

Un paraje o lugar de Abengibre o de sus alrededores

  • La fuente del Barandao y la lobera.

Un juego popular (infantil o actual) que te guste

  • He jugado a todos y más porque no había.

¿Destacarías algo de nuestro patrimonio histórico-artístico?

  • La Cueva de los Moros, que tardé muchos años en subir.

¿Algún cuento, leyenda o anécdota que recuerdes sobre Abengibre?

  • Las típicas: Sebastián de Juanaco, etc.

¿Conoces Abengibre.net? Cuéntanos lo que más y lo que menos te guste, lo que mejorarías y lo que echas en falta

  • Sí, conozco la página, está muy bien. Aunque no es oficial todos la consideramos como la página web del pueblo. Has trabajado mucho y yo no tengo criterio para decir qué mejoraría, porque nada más con tu esfuerzo lo vale todo. Para mi un 10, y te felicito.

Un recuerdo que tengas relacionado conmigo

  • Que tenías unos coloretes como Heidi, ja, ja, ja, …

Gracias por tu tiempo, espero verte pronto por el pueblo.

Hola Juan, gracias por contestar tan amablemente a esta entrevista. Espero que te diviertas con ella y te traiga buenos y bonitos recuerdos de nuestro pueblo.

Cuéntanos algo sobre ti

  • Tengo tanto para contar y tan poca sabiduría que es mejor que no diga nada.

Para quienes no te conozcan, ¿tú de quién eres?

  • Juancruz, Juan de la Cruz, Juan del Guidi.

Háblanos un poco de tu trabajo o a qué te dedicas

  • Tengo 2 fruterías en Vilassar de Mar y me dedico a comprar.

Háblanos de tu papel en los Alardes: cómo surgió la idea de participar, qué significan para ti, cómo los vives…

  • El Melge (José Ángel Hernández Honrubia) nos dijo a mi y al Esteban que se quitaba y quería que fuéramos uno de nosotros. Yo le dije a Esteban que fuera él, pero no quiso. Para mí significa orgullo de seguir con la tradición. Nunca de pequeño pensaba en decirlos algún día pero el hecho de que el Melgue quisiera que fuera yo me hizo ilusión. Para mí es un día especial, con responsabilidad, tensión porque salga todo bien y cuando acaba, alivio y feliz.

Vives en Barcelona, ¿abengibreño o barcelonés?

  • Abengibreño y español , contento de vivir en Barcelona.

¿Qué piensas o qué sientes al ver el pueblo cuando vuelves de un viaje?

  • Lo que todos, contento de estar en mi tierra.

Cuando estás fuera del pueblo y dices que eres de Abengibre, ¿qué es lo que dice la gente?

  • ¿Eso donde está? Yo antes decía «al lado de Casas Ibáñez» y ahora digo «al lado de Fuentealbilla».

Lo que más y lo que menos te gustaba del pueblo cuando eras pequeño

  • Lo que más la amistad que se hace con los amigos, que es para siempre. Lo que menos el politiqueo y los cotilleos.

Lo que más y lo que menos te gusta del pueblo ahora

  • Ahora me gusta casi todo, al estar poco tiempo pasa eso. No me gusta que la gente esté tan dividida.

Anécdota que recuerdas con cariño o nostalgia

  • Uuuffffffff…, estaría un año contándolo.

Una palabra abengibreña

  • Cansino

Una expresión abengibreña

  • Dale perico al torno

Una comida abengibreña

  • Almorta, mi padre la hace de maravilla.

Un dulce o postre abengibreño

  • No soy de dulces.

Una fiesta o tradición abengibreña

  • Los Alardes y Nochebuena. Si no paso Nochebuena en Abengibre no es un año completo.

Un abengibreño al que admires o recuerdes con cariño

  • El Zize, fue como un padre.

Un paraje o lugar de Abengibre o de sus alrededores

  • Todos.

Un juego popular (infantil o actual) que te guste

  • El golfo.

¿Destacarías algo de nuestro patrimonio histórico-artístico?

  • Los platos, yo tengo mi versión.

¿Algún cuento, leyenda o anécdota que recuerdes sobre Abengibre?

  • Los guillermas y las pantasmas que me contaba Juan Rochana.

¿Conoces Abengibre.net? Cuéntanos lo que más y lo que menos te guste, lo que mejorarías y lo que echas en falta

  • Echo de menos un chat, mejoraría estar más al día.

Un recuerdo que tengas relacionado conmigo

  • Sin duda Los Alardes.

¿Te gustaría añadir algo más?

  • Si pero te lo diré aparte por si se publica la entrevista entera.

¿A quién enviarías esta entrevista? o ¿Quién te gustaría que contestara a esta entrevista?

  • A tod@s.

Gracias por tu tiempo y por tu gran trabajo en Los Alardes. Espero verte pronto por el pueblo y ya me dirás lo que ha quedado pendiente… 😉

La diputada provincial de Turismo, Estíbaliz García, ha ofrecido esta mañana una rueda de prensa para informar de la participación de la Diputación de Albacete en la vigésimo quinta edición de FITUR, que se celebrará entre el 26 y 30 de enero en Madrid

Eventos

Escritos en 1879 por Bernardino Pérez Iniesta, se trata de una relación en verso en honor a San Miguel Arcángel, que narran una batalla entre moros y cristianos que se representan en sus Fiestas Patronales desde entonces

Presentación de los Alardes

Primer grupo:

Primero.- GENERAL CRISTIANO al frente de un grupo de soldados que representan de soldados que representan un Ejército en campaña.
Segundo.- EMBAJADOR CRISTIANO al lado izquierdo del General y siguiéndoles, en primer término, dos ordenanzas, todos montados a caballo.
Tercero.- UN CENTINELA.

Segundo Grupo:

Primero.- UN GENERAL MORO al frente de su Ejército acampado sobre el Cerro de la Arena, colocado desordenadamente en la Cordillera, y un grupo alrededor de una hoguera que arde profusamente.
Y último.- UN EMBAJADOR que se coloca en actitud de inspeccionar las operaciones del Ejército Cristiano.

Dedicatoria al patrón

Dedicatoria al Patrón con motivo de la desgraciada y sentida muerte de don Juan Pérez García, ocurrida por el imprudente disparo de un arma de fuego en la festividad del año pasado.
30 de Septiembre de 1878

(Al salir la Procesión de la Iglesia, dirá el General Cristiano)

¡Oh Patrón San Miguel nuestro adorado! A tus pies, postrado de rodillas, te rinden homenaje y se te humillan pueblo y devotos, niños y soldados. Y en fúnebre cortejo, extasiados, hoy con fervor suplican de tu gracia, evites no sucedan más desgracias cual presenciamos hace doce meses, en el que el hado cruel con sus reveses, sembró la ruina, el dolor y espanto, en devota familia que te adora tanto. En esta persuasión, y con la ayuda del Juez Municipal y del Alcalde, con la venia, también del Señor Cura, les daremos principio a los Alardes. Este íntimo deseo que, con lisura te suplico a nombre de los fieles, dejara recuerdo indeleble; y si a Ti debemos la paz y la ventura, diremos: ¡Gloria a Dios en las alturas, y haya paz en el pueblo y España eternamente!

Primera parte de los Alardes

Llegada la procesión al sitio del 1º alarde, el General ordena las tropas en 2 alas, frente a la Imagen; teniendo a su lado izquierdo al embajador, y después de la correspondiente reverencia al Patrón, se vuelve a las tropas, con voz fuerte y pausada dice:

General Cristiano

¡Soldados míos: Os saco a aqueste campo para que presenciéis la ardiente fiesta que al Arcángel dan nuestros hermanos! ¡Vedlo hermoso y radiante, cual planeta que destella en los ojos del cristiano. Y ved al pueblo, sonriente y tierno, cual luz reflectora de los astros!

Ya que las guerras quedaron terminadas y en España ha habido, ni un quebranto, sin duda por la espada de ese Arcángel a cuya intercesión debemos el milagro…

(En esto se oye un tiro a lo lejos, disparado por los moros, lo que da motivo a que el General cristiano saque un anteojo, lo dirige al Castillo y continúa)

Pero… ¿qué veo? ¡soldados!… ¡un castillo!… ¡humareda…! ¡Son mahometanos…! ¡Qué atrevidos…! venir a colocarse tan cerca… y con orgía en nuestro radio! ¡Oh , Embajador…! seríamos pequeños si permitiéramos, mas como cristianos, que esa turba insolente pise el suelo y erija monumentos en el campo que defendieron, sí, nuestros abuelos, con honra y gloria.
Id con un vasallo y prevenid a esa turba indigna que, si dentro de un brevísimo plazo… cinco minutos…, no van despavoridos a rociar sus valles africanos con las lágrimas, sí, de su vergüenza, huyendo del furor de los cristianos, iremos presurosos; y al momento quedara reducido en nuestras manos todo a polvo, que, veloz el viento… dejara repetido al firmamento para eterna lección del africano.

Embajador cristiano

¡Oh! Qué orgulloso, General, me siento al ser yo portador de su sentencia. Siento en el Alma, no tener paciencia ¡cuanto me alienta sus presentimientos!; y… ¡cuanto, no diré, a la presencia de esta turba soez tan sin memoria!
¿Habrán olvidado aquella gloria que en el año sesenta conquistamos, demostrando, ante el mundo, quiénes somos como hombres, Españoles y cristianos?
No queda duda; el asunto es obvio: ¿si en su patria quedamos victoriosos, saldremos en la nuestra derrotados?…
No es posible. San Miguel glorioso: tu valor y tu espada nos alienta!
Adiós mi general: hasta la vuelta.

(El embajador parte al galope hacia el castillo de los moros. Esos le salen al encuentro y después de un breve rato se viene con el Embajador moro)

General cristiano

Valerosos soldados: Doy alerta mientras tanto que viene la embajada; no se caso, nos den, una emboscada la infamia y ceguedad de aquella secta. Entre tanto, rendíos, mis valientes; y al Patrón pedidle, con vehemencia, nos conceda de su omnipotencia heroísmo y valor: Esa fe ardiente que tanto enaltece al buen soldado, y que, en esta ocasión necesitamos, para haber de vencer a esos dementes si, nuestro Patrón, tiende su brazo sobre estas tropas que a tus pies se humillan y forma de este pueblo una familia ligada toda en fraternal abrazo!

Así cual tierna madre, en su regazo acoge con fruición y amor prolijo las súplicas y caricias de sus hijos, así, tú, cual padre cariñoso, acoge mis plegarias; dad consuelo; mira postrado tu amantísimo pueblo que sin paz camina proceloso a un abismo perdido en el vacío:
Y del cielo, cual gotas de rocío, deja caer sobre el pecho de tus fieles ese néctar, que llena de laureles y conforta la fe del Cristianismo
¡Así lo espero Arcángel glorioso; nuestra fe llegara a la sepultura; y con tu sacra ayuda… alcanzaremos, no sólo vencer los sarracenos, si no darnos paz, dicha y ventura! Así lo pido, juntamente con el Clero, que a su rebaño guía para el cielo.

Y vosotros, soldados valerosos, no dudéis la victoria; estad seguros que la fe en la guerra el mejor muro y el mejor galardón en toda lidia.
Despreciemos la muerte! ¿Qué es la muerte? Fin de un principio, en que con calma, solo allí se consigue, eternamente… ¡Sueño sublime… dichosa paz del alma!

(PAUSA)

Levantaos, soldados diligentes… y contad, de seguro, con la gloria que alcanzó a nuestros padres; la victoria, de arrojar para siempre aquellas huestes.

Embajador cristiano

Mi general… ¡regreso muy rendido de evacuar el asunto confiado: desatentos y bruscos he encontrado los fieros sarracenos. ¡Oh! Qué impíos han querido mostrasen atrevidos contestando con audacia fiera, que vendrán, y en medio de una hoguera quemarán los santos y a estos fieles sirviéndoles las llamas de laureles.
Tanto es así, Señor, que ahora mismo oiréis su Embajador; y yo os ruego… desoigáis su imprudencia, y desde luego, vayamos y que bajen al abismo.

(El general cristiano hace signos afirmativos y el Embajador cristiano se retira a un costado para que pase el Embajador moro, el que, previo el oportuno saludo, principia con tono imprecativo la siguiente relación.)

Embajador moro

¡Oídme, señor, pues que, Tarif Arganto, pronuncia por mi boca su sentencia! Oír no puede con indiferencia. Que de Mahoma, su Alcorán santo, se quebrante y se ultraje; con bultos que fueron ramas y follaje y hoy pesada madera que tributan.

¡Oh… Señor! ¡Los aborrece! En el instante ordena a esas tropas humildes, que condenas a una muerte segura, y que obedecen, que Mahoma es el Ser creador de todo; que castiga a los que hacen un desprecio tan vergonzoso, atrevido y necio, cual lo hacéis vosotros de ese modo, así Tarif, mi señor, a ti me envía, mensajero de la paz; y en este día, si aquesos santos no arrojáis al fuego, o tiráis, despreciándolos al suelo mediremos la fuerza de las armas.

General cristiano

¡Cómo!… ¿tirarlas?…

Embajador moro

Se perdió la calma, si tanto estimáis esas maderas… ya veréis arrojarnos, como fieras, sobre esos santos ridículos y muertos, dejando el campo de cadáveres cubierto. Sin embargo, aún tienes el camino que os he trazado en este instante; dejando las andas que lleváis triunfantes y tirad ese traje peregrino que os dejaron, errantes, los abuelos al meceros inocentes en la cuna.

Oye, cristiano, no hay otro consuelo para el hombre mortal que nuestra luna; ella es, escudo, contra todo vicio; ella es la cura de nuestros males; ella os librara de todo precipicio… y ella la paz a todos los mortales.

Con que, así, medita, buen cristiano y formula cuanto antes tu respuesta para dar otro aspecto a vuestra fiesta y a mi Jefe ofrecerle vuestra mano. Luego… ó resuelves con cordura… o mirad, allí, la sepultura.

General cristiano

Id, en buena hora, militar valiente, y decirle a Tarif que, el Dios supremo, quince mil hombres colocó a su frente para a su vanidad ponerle freno: y decidle, si, que muy sereno sus insultos recibe… este brazo impaciente.

Desde ahora todo el embarazo que trate de oponerse a nuestros cultos, depreciando altamente sus insultos quedara reducido a mil pedazos.

(Mientras tanto llega el General moro con su embajador, para lo cual sale al encuentro para dar cuenta de sus gestiones. El General cristiano se ocupa de dar disposiciones y colocar las tropas convenientemente para la batalla.)

El general cristiano

¡Oh! Embajador, seamos diligentes!

(Con voz fuerte:) ¡Que desfile cuanto antes la vanguardia! Al castillo mucho ojo; y que la guardia se redoble a la izquierda, prontamente.

Embajador cristiano

Los cañones al llano. Aquella altura cogerla, y poned nuestra bandera. Y… no temáis; las huestes sarracenas pagaran con su sangre su locura.

General cristiano

Aún vienen en busca de aventuras… las tendrán; pues presiento según late mi corazón, que al tiempo del combate, vuestro heroísmo sellara en las historias… nuevos florones, páginas de gloria.

(En esto llegan los moros al cuerpo de guardia con su General a la cabeza el centinela se adelanta dos pasos y les dice)

El centinela

¡Alto!… ¿Quién va?…

General moro

¡Vaya un mandria! Vengo al parlamento, sin desorden.

El centinela

Pues alto que pase la orden…
Mi general: ¡Los sayones en la guardia. Vienen muchos… San Miguel nos valga!

General cristiano

Tanto mejor, ¡adelante, mahometanos!

General moro

Alá te guarde, General cristiano: ¿Qué impulso ha movido tu embajada? ¿Creías, acaso, que mi armada huiría fugitiva de un tirano, General orgulloso, fatuo y vano como vos…? ¡vaya una bobada! ¡tener valor de venir a esta explanada con descaro brutal haciendo alarde de supremo poder!… ¡viles cobardes!

¿Habéis adquirido valor tanto con vestir de reliquias a esos santos? ¡Santos les llaman! ¡Válgame Mahoma! Poco importa los roa la carcoma… o destruya el fuego de la guerra. ¡Parece mentira, que haya aquí en la tierra hombres de luces, que adoren con espanto, trozos de pino, a que llaman santos.

Oye, cristiano, toma otro camino; modera tu furor, tu fantasía; ¿No ves, que es todo hipocresía y falacia evidente? ¡desatinos… no hay, general, mas poder divino… padre de todos y autor de esa gran obra, que, el que hizo el Alcorán, el Dios Mahoma que allí adoramos, sí, en nuestro castillo.

¿Le convenceré, Mahoma, a este insensato cristiano que viene a turbar la paz de este sosegado campo? ¿Cómo, delante del trono del gran profeta sagrado, estáis dando adoraciones pomposas a este retablo? Que, ¿por ventura, ignoráis de Mahoma el poder alto y que a su suprema ley todos debéis sujetaros?

Sois rebeldes; pues ya os dije con mi buen parlamentario que estabais pisoteando el supremo Alcorán, sabio; y siendo yo de Mahoma un califa y fiel vasallo, jamas os permitiré holléis su nombre sagrado.

Demasiado os lo prevengo… pues que no merecéis tanto. Luego, al punto, esos maderos al suelo habéis de arrojarlos; y aquellos grupos de gente deshaced, y que, cantando inunden montes y valles al Dios Mahoma alabando. Esto haced; si no, a este alfanje temed, por que si descargo sobre vos, el fatal golpe os reduciré a pedazos.

General cristiano

¡Oh Arcángel San Miguel! ¡Oh Dios divino! ¡Que dejéis proferir tanta herejía!… con que ¿decís que es todo hipocresía y este culto y creencia desatino? ¡vaya que elocuencia!… ¡vaya un tino de fatuo general mahometano!

¿Has perdido el sentido, muy villano, eligiendo por Dios tu media luna que auguró y cortó, con gran fortuna, la audacia perspicaz del gran soldado? Soldado que estudió la Astronomía y con esta hacía sus profecías. Este es, tú Dios, mísero pagano; aquel que tenéis entre columnas de acero, por cumplir su testamento haciéndole de imán su eterna cuna. Empero ¿para qué, mi Dios, perder momento con historia africana a estos dementes que sólo el fuego y las armas les convence?

General moro

¡Sólo el fuego y las armas! ¡qué inocencia demuestra, General, en este roto! ¿Sois vosotros ilustres literatos que hacéis alarde de poder y ciencia? Me hacéis dudar, General, en este instante que sea esta la patria de Cervantes. Tuvisteis muchos sabios que murieron con la gloria y la fama, que adquirieron escribiendo novelas, poesías, escritos ilusionarios, fantasías pero nada evidente: Ved tus leyes… tu moral y la industria, tu comercio, todo digno del mayor desprecio y nada aseguráis; hasta los Reyes los dejáis vacilantes en el trono!

¿Y vuestra Religión…? ni por asomo podéis compararla iluso, con la nuestra. Allí, General, no tenemos otra secta ni más bandera que la del Profeta. Mientras vosotros… unos protestantes; otros… ateos, muy recalcitrantes; otros muchos… impíos, materialistas; acullá otra escuela espiritistas, y tenéis tal baraja de creencias… que debierais llamarlas, en conciencia, y a vuestra religión altisonantes; (y os lo digo, cual lo estoy sintiendo, con frase española): capa de estudiante de abajo a arriba, llena de remiendos.

Ya lo oís, General, cristiano; suponiendo existiera Jesucristo, poco o nada, imitan a este mártir ni fieles, ni soldados, ni ministros! ¡Oh, Mahoma, mi Dios, que hagan alarde de humildad y piedad los españoles, cuando pasan al Templo a solazarse y toman por orgía las procesiones…!

A estas vienen las damas, con mil trajes, a lucir sus raros y ridículos encajes… flores y cintas… como por encanto… y a todo miran… menos a los Santos! No pasa, así, cristiano, en nuestros ritos; con el fondo del alma nos postramos, con los pechos abiertos y contritos, en alas de la fe nos remontamos al lado del gran Dios, el Dios prolijo, que nos tiende su mano en todo el orbe y desde el cielo a la tierra todo absorbe.

Desde el Asia a La Meca, medio mundo, cuajado y repleto de seres racionales cual un solo hombre, todos, sin segundo les damos el ejemplo a los mortales: sin tener más Dios, que el Dios Mahoma antes y después, sin otras ceremonias. Y lo mismo en la Meca, que en el Asia, que en la tórrida zona que en Turquía sólo tremola la bandera verde, que bordada con oro y pedrería, allí ciframos nuestra última mirada; allí dejamos nuestra última alegría… y cual sol, sin rival, es nuestra Luna que muy tiernos abrazamos en la cuna.

Presiento, General, que este relato apreciaras mejor en breve rato… pues, no dudes, que si esto no bastara y apeláis a las armas altanero, justamente buscaba yo eso mismo y, pues, quieres hundirte en el abismo que a todos os abrirá mi ardiente acero, prepara tus soldados valerosos… ¡ya verás quién queda victorioso!

¡Sarcasmos…! mi corazón henchido de un fuerte enojo no puede oír mas; mis ojos… mirarte sin gran furor! ¡Atrevido… osarte hablar contra el Patrón más glorioso… punto que no es forzoso con la espada declarar; mas antes quiero que veas cuan errada es tu osadía pues despreciando la vida a la muerte te condenas.

¿Qué incauto te ha seducido? La religión nuestra abraza y es asunto concluido, mas si insistes temerario en disparados empeños… ¡testigos serán los cielos del estrago de este rayo!

General moro

General, antes daría toda mi alma y corazón, que, abrazar tu religión basada en la hipocresía.

General cristiano

¡Oh, cuánto, moro, te engañas con no admitir mis ofertas… son públicas mis hazañas; y aun cuando así no lo fueran, quedaran bien demostradas, en la presente ocasión con estos guerreros fieras henchidos de devoción.

General moro

¡Cavilas! ¡Vamos con ellos…!

General cristiano

Aquellos puntos cogedlos…

General moro

De poco te servirán.

General cristiano

No confíes en tu Alcorán, que nos queréis deshonrar.

General moro

¡Me quema este militar…!

¡Sarracenos: con furor, comeos el corazón, de toda esta gentualla…! ¿Qué son ellos…?

Contestan los moros todos

¡Vil canallas de aparente devoción!

General cristiano

¡Cavilas, nuestra es la acción; vencimos en la batalla! ¡Herido está el General…! Esto en la guerra es usual. ¡Oh, Tarif, que hirió tu alfanje; y yo no siento mi muerte, solo, sí la mala suerte que va a sufrir nuestro Arcángel!

¡Soldados ninguno…! Ninguno avance que traman una emboscada. ¡Ganaremos aquella altura…!

General moro

Ya pagaste tu locura. Seguídle la retirada, muchachos, pasos atrás coger los troncos de pino llevarlos para el castillo que allí los vais a quemar.

Y, ahora, vitorear diciendo ¡viva Mahoma! ¡viva nuestro musulmán, y el Ejército con honra!

FIN DEL PRIMER ALARDE

Segunda parte de los Alardes

Los moros colocan los santos a la cabeza de la procesión y esta les sigue hasta la explanada del castillo. Una vez colocadas las imágenes en pedestales, llega el General Cristiano al cuerpo de guardia de los Moros y volviéndose hasta sus soldados, dice:

General cristiano

Confuso y avergonzado de la batalla pasada, vuelvo al campo del honor a recobrar buena fama, pues la vida, sin honor, la Tengo por muerte amarga.

¡Soldados! tened valor; volvamos a la campaña. Haced el último esfuerzo, pues tengo tal confianza de vencer al enemigo si las fuerzas no nos faltan, que siento se pase el tiempo:

¡Es mi muerte la tardanza…! ¡Ya nos ponen centinelas…! ¡Ya desfila su vanguardia…! ¿Qué esperamos, hijos míos? ¡Id preparando las armas…!

Y tú, fiel Embajador, a subir a la montaña. Ve a Tarif, a aquel dragón de las huestes africanas y decirle que no admito ni razones ni palabras, o nos devuelven el Patrón, aquel Arcángel que alaban los Ángeles en el cielo, O que prepare la batalla.

Embajador cristiano

Con el alma y la vida; voy a punto a darle cima a tan grave asunto.

(Se marcha el Embajador cristiano a donde están los moros y a su llegada saluda al Embajador Moro y le dice:)

Nuestro Dios te bendiga, moro ufano, y préstale atención a mi discurso:

Yo soy, Señor el Embajador cristiano que en nombre de mi Jefe y al concurso de fieles y tropas a su mando, os ruego que al momento entreguéis la efigie, que tu audacia ha conquistado por sorpresa insidiosa, inesperada, embebió en sus cultos el cristiano; pero que, vuelto en sí, de su insulto y con ardiente fe muy alentado, no olvida el atropello cometido que un musulmán el suelo haya pisado, ¿te muestras sordo?, ¿no escucháis mis ruegos? El culpable serás del resultado.

Tus huestes sarracenas, degolladas, no han de hallar en la fuga triste amparo.

¿Qué, la naturaleza no te mueve y altivo intentar no rendir tu brazo. Pues, ya verás, despreciar armas, y cuerpo a cuerpo lidiar en ese campo y no en batalla general conviertas…

¡Oh, Dios, mi pecho esta inflamado! ¡Oh, Tarif…! resuelve, pronto, que ese, nuestro patrón, sea entregado, y que después, el pueblo te bendiga por hombre religioso y señalado.

General Moro

Sigue, Embajador; estáis soñando. Contestaré resuelto con mi alfanje.

Embajador cristiano

Veo que no das pruebas de ablandarte… pues sigue tu tesón; y el resultado bien pronto lo veras, pues somos todos con los moros, nada compasivos, cuando vienen así pisoteando el sagrado derecho que pedimos.

Y fieras en la lid, veréis cual pronto correremos, ansiosos, al peligro por dejar al Arcángel sin mancilla por lavarle ese rostro tan divino: hundiendo para siempre, haciendo astillas vuestras armas rebeldes; y atrevidos, castigaremos la avilantez infame, que ha mostrado el Musulmán altivo, de mirar con el mayor oprobio aquella hermosa imagen que allí miro, sin mirar que ese glorioso Arcángel con su cortante espada ha vencido, más de una vez, al dragón rebelde que a sus plantas tiene confundido.

General Moro

Ya te he escuchado, Embajador altivo, en tu discurso he visto la soberbia propia de vuestro suelo; y que prefieres de una baja manera a mi presencia.

¡Con esos modales, venirme suplicando que de vuestro patrón haga la entrada…!

¡Y con filos venir amenazando…! atestadas están en mi cabeza.

Del parlamento, las sagradas leyes, que excesiva arrogancia os dispensan; de otra suerte jamás perdonaría injurias que rebajan mi grandeza.

Marchad pronto; y decid a vuestro jefe que no tan fácilmente se hace entrega de laureles ganados en batalla, y en los peligros de una sangrienta guerra. Ahora bien; si soberbio y atrevido quiere hacer vuestro insulto a mis banderas con este corvo alfanje, que sostengo, el hilo cortaré de su carrera.

Las columnas formadas a su frente jamás cristiano alguno vio dispersar vertieron, sí, su valerosa sangre por el Alcorán santo que profesan; espero ¿huir? ¡nunca! Ya formadas otro sangriento ataque es lo que esperan, para dar a entender al cristianismo el poder de las fuerzas sarracenas, y, por último, este alfanje enacerado sabré medir con él en la pelea, y la muerte, que, yo miro en su torno, será la que dé fin a esta guerra.

Embajador cristiano

Eso a mi jefe diré; pero tened entendido que nada conseguiré pues es cruel, vengativo, contra todo el que a su fe pronto no ve convertido.

Adiós, General, piensa el asunto, que en tu mano, la paz, se te convida; no pierdas de vista, que es la vida la que juegan millares. Voy al punto a enterar a mi jefe prontamente. Con que… ¿nada más?

General Moro

NADA.

Embajador cristiano (Al volverse)

¡ESTÁ VALIENTE!

(Vuelve rápido el Embajador y al llegar a la vista del General pronuncia con denuedo):

¡Mi General que quieren prender fuego al Patrón! ¡Entremos a degüello! A vos, San Miguel Glorioso, os pido con fervor, que deis valor a mi brazo y a mi lengua explicación, para poder convertir a esa barbara Nación, a esos moros africanos que viven sin religión y no creen en el misterio de la Santa Encarnación.

A ellos; ¡valientes soldados! Seguidme con gran valor rescataremos la imagen mediante su intercesión.

(En esto sale al encuentro el General Moro y el General cristiano continúa):

General cristiano

¡Alto! Valeroso moro, detén tu brioso paso; no sigas más tu soberbia, que antes que llegue el ocaso de ese astro luminoso, he de quedar victorioso y de tu audacia vengado.

General Moro

Parece que estás animado…

General cristiano

Déjate de pasatiempos; que en cenizas, por el viento, volarás con tus soldados.

General Moro

Parece que has olvidado ¡Oh Cristiano, fugitivo!, las escenas que han pasado. Admito tu desafío…

Yo haré que vuelva a tu memoria lo que dejaste en olvido a un vencedor, que en Europa mil glorias ha conseguido con tu Embajador brindarle con tu piedad y cariño ¡y vas, ahora, a oponerte a que este cortante filo!

¿Caiga en tierra tu cabeza por soberbio y atrevido?

Cuando dejaste cobarde a ese, tu Patrón que miro ¿como no te hiciste fuerte mostrando ese noble brío?

Tú corriste con los tuyos pálido y muy pavorido, sin mirar en el honor del soldado, distintivo. Tu ejército abandonaste; y vergonzoso y corrido armas, caballos, ¿qué digo? ¡hasta el Patrón dejaste!

General cristiano

Despreciando tus palabras me remito a mi valor… o fuiste tú, quien venciste, nuestra tibia devoción; ella nos privo las fuerzas y la victoria te dio.

General Moro

¡Alá santo! Tú que miras desde ese trono sagrado mis acciones de valor da fortaleza a mi brazo que dé a entender a este vil lo que en un mahometano cuando se encuentra en la lid y vengan escarmentados si hubiera aquí veinte mil.

General cristiano

Con que, ¿confiáis en la lid? Pues… ¡a ella soldados míos! ¡aprovechad la ocasión!

(Gran tiroteo por ambos flancos. Simulacro. Caen dos o tres moros a tierra)

Cogédles ese castillo y morid con el Patrón ¡Ya desmayan en la acción…!

Embajador cristiano

¡Huid, infame canalla…! ¡fuertes en esa muralla…!

General Moro

¿Abandonáis la montaña…? ¡Alá… ¡nuestra perdición!

General cristiano

¿No hacías de tu Dios alarde? ¡vuelve la cara cobarde!

(En esto le dispara un tiro al General Moro y finge estar herido)

General Moro

¡Ay! ¡Me hirió el corazón! Venid y oíd hijos míos.

Todos los moros

Lo vemos… ¡somos perdidos! Entregaos a discreción.

General cristiano

Entrega ese fino acero que valiente has defendido me pesa en haberte herido y tu salud pronto espero, la del alma es lo primero; reconócete rendido.

Esa efigie, ese portento ha defendido tu vida. Humíllate a Jesucristo y pídele, en alta voz, que te conceda el bautismo.

General Moro

Ese tiro tan certero que mi corazón ha herido abrió una fuente, que arroja el veneno que he bebido. De manifiesto me pone mis errores cometidos ¡Penas enormes! ¡qué infamia! ¡por mí sufren los cautivos! Sobre todo ¡cielo santo! A vuestra majestad le pido me saque de las tinieblas en que ofuscado he vivido. Mi corazón, balbuciente, ved que late en su recinto, y desea, cuanto antes, y que reciba el bautismo de esas aguas con que limpian los corazones podridos. ¡Aguas cristalinas puras de aquellas con que San Juan bautizo en el río Jordán a su hijo Jesucristo!

(Pausa)

Ya que una vez, por la bondad divina se encuentra, ya, mi alma disipada de aquellas densas tinieblas que otro tiempo tenaces mis potencias ofuscaban ya que una vez, repito, muy gustoso la luz del corazón tal refulgente como rayo activo y presuroso ha disipado mi corazón ardiente os prevengo, soldados, ya no soy hereje demostradme otra vez la confianza que habéis tenido siempre en vuestro jefe ya soy cristiano y desde el momento que mis ojos perciben la luz clara, conocí, hijos míos, que la secta era un error, mentira, era falacia por lo tanto, yo os ruego, yo quisiera que vosotros conocierais eso mismo eligiendo la senda verdadera que conduce al Empíreo, separara del abismo con que seguidme soldados al templo de la hermosura.

¡Ved al santo fuente pura de victoria coronado! Ni Mahoma ni sectarios ante el Patrón San Miguel pues fue el que venció a Luzbel por activo y orgulloso.

Postremos presuroso guerreros del Argel y Tánger y rindiendo los alfanjes digamos con devoción: ¡Viva sí, la religión! ¡Viva San Miguel Arcángel!

FIN DEL SEGUNDO ALARDE

Final de los Alardes

Toda la comitiva toma rumbo a la Iglesia de San Miguel Arcángel en procesión. Al llegar la procesión a la puerta de la Iglesia dirá el General cristiano:

General Cristiano:

A vos San Miguel glorioso, capitán del cielo Empíreo, pues con vuestra sacra ayuda en este día he convertido a tanto moro que errantes andaban por mal camino y hoy se rinden humillados a la ley de Jesucristo.

Perdónales sus errores, también a nosotros mismos que si obtenemos tu gracia, que es la de astro divino, se aterraran de mi brazo turcos, herejes, judíos…

Décimas para la oficialidad de los contendientes:

1ª.- Querido pueblo atención clero y el Ayuntamiento, que os mostráis tan atentos inspirados de fervor, dignaos oír el loor que el vencedor y vencidos, los últimos convertidos, dirigen a su patrón, símbolo de religión, de fe, esperanza y alivio.

2ª.- Sí Gloriosísimo Miguel; tu fe, virtud y valor, emprendieron con valor, la lucha contra Luzbel. ¡Venciste…! así a tus pies representa la inmundicia el pecado y la malicia hecha polvo por tu espada, que debe ser imitada por todos con gran malicia.

3ª.- ¡Sí Arcángel venerado por tu pureza envidiable te concedió Dios, afable, de que fueras coronado! Oye al pueblo que humillado hoy bendice tu hermosura por ser fuente de agua pura, un bálsamo deleitable, de religiosos amable del pecador sepultura.

4ª.- Y esta, la primera vez, que todos, en fe deshechos, ofrecen y abren sus pechos al Arcángel San Miguel; ¡Oh padre, Supremo ser! Mándanos el corazón y aviva nuestra memoria. ¡Sé tú celeste mansión!

5ª.- Para el General cristiano:

¿Habrá cosa, más hermosa que alabarte, Serafín? Tus mejillas son carmín matizadas, cual las rosas; así tu frente espaciosa con estos ojos de encanto, producen el dulce llanto que nos inspira el consuelo. Y ¿cómo no? Si en el Cielo te envidian todos los santos.

6ª.- Para el General Moro:

¡Oh, Arcángel este séquito afable, humilde y romántico, te eleva piadosos cánticos, como General de Ejército: concédenos mil estímulos, que sea nuestra vida una péndula cual de seres metafísicos entonando himnos divinos.

7ª y última para el General cristiano

Y los que habéis presenciado nuestro humilde y pobre Alarde, tened indulgencia grande pues somos aficionados. En cambio habréis encontrado una tierna devoción, nacida del corazón de estos tristes lugareños, que aman con fe, a ese risueño Arcángel, que es tu Patrón. Hermano General: casa ese alfanje y levanta tu voz, que ya eres libre y ayuda a decir ¡viva Abengibre! ¡y que sea con vosotros el Arcángel!

General Moro

Te ayudo con el alma: ¡Viva el pueblo de Abengibre, viva San Miguel Arcángel!

FIN DE LOS ALARDES

Conocidas tradicionalmente como las Fiestas de San Miguel El Grande o San Miguel El Rico, contaban con unas preciosas celebraciones que desgraciadamente hemos perdido.

Origen de la celebración de San Miguel

Según el Beato Santiago de Vorágine, el mismo san Miguel dispuso que el 29 de Septiembre se dedicase a su nombre y que se erigiese una iglesia en el monte Gárgano conmemorándole, pues éste fue el primer lugar donde se apareció el Arcángel.

 

Te puede interesar

Los Gozos a San Miguel

Los Gozos a San Miguel Arcángel se cantan durante la novena de las Fiestas de Septiembre, aunque, como cuenta Mateo López Valera, las mujeres sólo cantan las dos primeras estrofas porque desconocen el resto. Esperemos que con su esfuerzo, vuelvan a cantarse completos.

——————————————–=o0o=——————————————–

Pues en la Corte del cielo
gozáis de tan altos dones.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

De la Escuadra Celestial
Sois el primer Coronel,
que al atrevido Luzbel,
venciste en guerra campal,
echando al fuego infernal
su rabia y su furioso anhelo.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

Vos al hombre desterraste
que profanó el Paraíso,
bien que con piadoso aviso
su enmienda solicitaste,
pues con piedad le enseñaste
a llevar con paz su duelo.
Dad a nuestros corazones
Miguel Arcángel, consuelo.

Vos al pueblo de Israel
sacaste libre a buen puerto,
y guiaste en el desierto,
por que a Dios sirviese fiel,
dándole por pan aquel
maná que bajo del cielo.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

De la Escuadra de María,
fuiste el cabo principal
y Embajador especial
de quien Cristo se valía,
cuando a su madre quería
consolar acá en el suelo.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

Cuando Cristo en oración
estaba en el huerto triste,
desde el Cielo le trajiste
el consuelo en su aflicción,
dando alivio en la ocasión
de su mayor consuelo.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

Mucho aprecio en el juicio
de Dios tú virtud alcanza,
pues te fía la balanza
para hacer de juez oficio.
Pesando virtud y vicio
del grande y del pequeñuelo:
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

La empresa más gloriosa
fía Dios a tú destreza,
y emplea tú fortaleza
en las más dificultosas.
Haces obras tan pasmosas
que admiran la Tierra y el Cielo;
dad a nuestros corazones
Miguel Arcángel, consuelo.

Abogado y protector
de la Iglesia Militante
cuidas siempre vigilante
de dar auxilio y favor,
y cuando el riesgo es mayor,
tanto es mayor tus desvelos.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

Dad pues, Arcángel glorioso
aliento a nuestra esperanza,
pues tenéis tanta privanza
con El Todopoderoso,
venga a todos presuroso
vuestro favor en un vuelo.
Dad a nuestros corazones,
Miguel Arcángel, consuelo.

Las Albas a San Miguel

Con las primeras luces del alba del día de San Miguel Arcángel (29 de septiembre) daba comienzo, en Abengibre, la festividad del patrón. Era entonces cuando se cantaban, ante la puerta de la Iglesia, las Albas a san Miguel.

Las Albas a San Miguel son una composición de cuatro estrofas de seis versos cada una, además de un terceto final, cuya composición es anónima, que se han transmitido oralmente de padres a hijos, y en las que el pueblo de Abengibre da las gracias al Patrón por su protección y le suplica ayuda contra las enfermedades, las plagas que asolan las cosechas y el miedo, a veces usando un tono chistoso pero amable y siempre respetuoso.

Primera planta

Arcángel Soberano danos licencia para cantar tus glorias y tus grandezas.

Si san Miguel supiera cuando es su día, el Cielo con la Tierra se juntaría.

San Miguel de septiembre, dónde has estado, que has tenido a Abengibre con gran cuidado.

Abengibre festeja a Miguel Santo, pues con Él tienen todos pronto reparo.

Por Patrón lo tenemos, nada temamos, con su amparo el Infierno ha de temblarnos.

Abengibre merece ser escuchado, siempre que a vuestras aras llegue humillado.

Segunda planta

A san Miguel bendito quiero y adoro, porque saca las almas del Purgatorio.

San Miguel de septiembre pesa las almas, pésame la mía Miguel del Alma.

Ante el trono adorable del Soberano, este Príncipe asiste muy esforzado.

Desde el Cielo sujeta con fuerte brazo a Luzbel que en tinieblas rabia penando.

Aunque fiero acometa todo su bando, no hay miedo pues basta Miguel a tantos.

Atropella y confunde Ángeles malos, rinde sus altiveces, para Él no hay bravos.

A tus pies el demonio tienes postrado, así se ven todos los de Dios privados.

Cuando Cristo en el huerto estaba orando, Vos Miguel descendisteis a confortarlo.

“Quién como Dios” se llama, y es cierto, pues con su nombre tiembla el vil contrario.

Capitán de la Guardia fuisteis bizarro, de las que es digna Madre del increado.

Protector de la Iglesia fuisteis aclamado y desempeñas airoso tan grande cargo.

La devoción alienta, ríndale aplauso, pues Miguel gusta de ella y ha de premiarlo.

Tercera planta

El que a Vos os reclama en sus trabajos, sálvale Ángel Glorioso pues valéis tanto.

San Miguel de septiembre con su bandera, protector valeroso por esas eras.

Atropella y confunde a las hormigas que se llevan el grano de las hacinas.

Cuidar de sus haciendas, de sus rebaños, sus delicias alivian, pena y quebranto.

Si de fiebre o epidemia nos dais a salvo Miguel salud alcanza al invocarlo.

De los tres mayordomos que a Miguel sirven, Dios les de salud y gracias para cumplirle.

Para que Dios sirviendo, verlo y gozarlo, felices por los siglos con vos podamos.

Nos dicen los de Jorquera que no tenemos amparo, tenemos a san Miguel y a la Virgen del Rosario.

Este Arcángel Soberano, es Embajador también, todos a una voz digamos: ¡Viva el Patrón san Miguel!

La comida de Colación

Tras las Albas a San Miguel, todo el pueblo se reunía para realizar la comida de Colación, que era repartida por los tres Mayordomos de San Miguel a cambio de un pequeño donativo.

Normalmente esta colación se debía a una promesa u ofrecimiento particular, aunque en su preparación participaba todo el pueblo y, mediante una pequeña aportación económica, servía para cubrir los gastos de las fiestas: banda de música, procesiones, bailes…

La receta de esta sabrosa y dulce comida, que también recibía el nombre de colación, era bastante complicada y ocupaba el trabajo de varias docenas de personas durante dos días.

Los Alardes de Moros y Cristianos en honor a San Miguel

Los festejos del día posterior, 30 de Septiembre, son bastante conocidos por todos: en la puerta de la Iglesia, Perico el de Hormiga y Juan de Amparo, por los Moros, y Marcos Ruiz y Jesús Cebrián, por los Cristianos; ataviados con las ropas oportunas, daban «principio» a los Alardes de Moros y Cristianos.

La carrera del pollo

Por la tarde era habitual que, además del baile de todos los días, se realizara una carrera en el Camino de Jorquera (desde los Cebadales del Sastre hasta la entrada del pueblo) cuyo premio consistía en un pollo, un sabroso festín para años de tanta escasez como aquellos.

El Día de los Oficios de San Miguel

Quizá la celebración menos conocida por todos sea la del Día de los Oficios de San Miguel, ya el 1 de Octubre, en la cual tenía lugar el nombramiento de los Tres Mayordomos de san Miguel para el año siguiente. A su cargo estaba la organización de las fiestas religiosas y populares. Para sufragar los gastos organizaban en sus casas una especie de reunión a la cual podía acceder todo aquel que pagara una entrada simbólica de seis reales, a cambio de la cual le entregaban una torta de colación.

El acto de investidura de los Mayordomos

Normalmente los Mayordomos de san Miguel eran arrieros que se ofrecían por promesa u acción de gracias. El acto de investidura, de carácter público, era llamado Correr los Oficios y tenía lugar en la puerta de la Iglesia.

El párroco imponía la medalla de san Miguel y los atributos según la edad de los futuros mayordomos: al mayor se le asignaba un fajín bordado, colorado y blanco; al siguiente un bastón de mando y al último un pincho adornado con cintas. Si se daba el caso de que los aspirantes superaran el número de tres, se disponían los tres atributos en la puerta de la Iglesia mientras ellos esperaban, en línea y a cierta distancia, a que el sacristán alzase en remolinos la bandera del patrón para dar lugar a la carrera; siendo nombrados los tres que consiguiesen hacerse con los mencionados atributos.

Y para terminar… el puñaillo

Tras el nombramiento de Mayordomos, se clausuraban las fiestas con una invitación a los asistentes al puñaillo: «jeja tostá», garbanzos «torraos» y vino.

Sirva este modesto trabajo como reconocimiento y homenaje a nuestros mayores, a la Pepa de la Romera, a Mateo Valera, a Ramona Cebrián, y a tantos otros que ya hace tiempo que nos abandonaron, como Saturnino, el Serrano, la Rojilla, Marigorda, la Chica Nares… A mis abuelos y a mis queridos mayores, porque en ellos reside la verdadera sabiduría.

Son las fiestas mayores de Abengibre. Se celebran el fin de semana más próximo al 29 de septiembre y los Alardes son su máximo exponente.

Las fiestas de septiembre actuales varían mucho respecto a las fiestas antiguas. Son muchas las tradiciones que se han perdido con el avance de los tiempos y la modernización de los campos. Las caballerías ya no compiten en la Carrera de Cintas, tampoco se enjaezan para estas celebraciones

Ahora, la atención principal la acaparan el desfile de carrozas de la víspera de las fiestas, donde la Reina de las Fiestas y las Damas de Honor cierran la comitiva, y las Comparsas de Moros y Cristianos que, desde el año 1991, abren el desfile y acompañan a los Generales y Embajadores el día de los Alardes.

Las carrozas y la coronación de las damas

El desfile que abre las fiestas, parte del Parque de los Pinos, en el que horas antes se congrega todo el pueblo, continúa por la calle Calvario, la Contreras, la Valencia, la Cervantes…, y finaliza en el Ayuntamiento nuevo, donde tendrá lugar la coronación de la nueva Reina y Damas de las fiestas, que fueron elegidas unos meses antes entre las «quintas» de ese año. Esa Corte de Honor asistirá a la apertura de todos los actos culturales y abrirá la comitiva que acompañará al Patrón en los oficios religiosos y procesiones, junto a las autoridades municipales, el párroco y alguna personalidad invitada al evento.

La última novena a San Miguel

Tras la coronación y los pregones inaugurales, tiene lugar la última novena en honor a San Miguel, a la que asisten todos los abengibreños y toda la corporación municipal.

La feria

Terminada la misa, la atención se traslada de nuevo al Parque de los Pinos, en los que se ha inaugurado la pequeña feria: colchonetas, caballitos, hinchables, puestos de juguetes y tiro-pichón para los pequeños; y tómbolas, puestos de chocolate con churros y los de turrones y peladillas, que no pueden faltar en toda feria que se precie.

Inauguración de la verbena

Tras la cena familiar, en la que damos la bienvenida a los que han permanecido fuera durante el año por motivos de trabajo, sobre las doce de la noche, la Reina y las Damas inauguran la verbena en el Centro Social Polivalente, que deleitará las noches del veranillo de San Miguel.

El resto de celebraciones

Las mañanas están ocupadas en los actos religiosos y las tardes en actividades culturales, entre las que nunca faltan el cante flamenco y los bailes religionales.

En los últimos años también se han impuesto, por gran aceptación popular, la invitación a una Paella Gigante o concursos de gazpachos o paella, así como el de calles engalanadas, en el que se disputan el premio la calle Valencia y la calle del Picallo.

Entre las actividades que han pasado al olvido, se encuentran los campeonatos de pelota a mano contra «el gran Campana» en el frontón municipal y los de tiro al plato, las carreras de galgos en las eras, las corridas de toros en la improvisada plaza que se hacía con remolques en la era del Sastre y en la que no faltaban atrevidos e inexpertos toreros, la tómbola de Félix…

Más información