¡Última hora! La Riá llega a Abengibre

Hacía tiempo que el Arroyo Abengibre no nos daba un susto, pero las lluvias de los pasados días en los pueblos de la Manchuela conquense y albacetense ha hecho que, inevitablemente, la temida riá inundara otra vez las tierras de La Cañá, como conocemos en el pueblo a esta larga rambla fluvial sobre la que se asienta nuestro pueblo.

Pero, ¿por qué ha ocurrido si aquí no ha llovido tanto?

En el pueblo no ha llovido tanto, pero sí lo ha hecho en pueblos cercanos y en otros de la provincia de Cuenca y nuestro Arroyo, que pasa por ellos, ha recogido las aguas pluviales y va a evacuarlas al Júcar. De hecho, el Gobierno de Castilla-La Mancha activó el domingo la alerta METEOCAM (el Plan Específico ante el Riesgo por Fenómenos Meteorológicos Adversos) en toda la Comunidad Autónoma ante la previsión de lluvias intensas y tormentas localmente fuertes hecha por la Agencia Estatal de Meteorología para los próximos días.

Para explicar cómo ha llegado la riá a pueblo sin que haya llovido tanto por nuestra zona, me remitiré a un estudio hidrogeológico de Antonio Fernández Fernández*. El Arroyo de Abengibre es la rambla de mayor longitud de cuenca de La Manchuela (con 670 km de superficie) y también es la que drena una mayor superficie, pues a llega llegan tres canales que proceden de la provincia de Cuenca (concretamente de un sector delimitado por los embalses de Alarcón y Contreras):

  • la Cañada del Hoyazo
  • la Cañada de La Vega
  • y la Cañada de La Hoz

Está constituida por canales muy largos pero escasamente dotados de tributarios lo cual, justifica el bajísimo valor de la Densidad de Drenaje (0.39 km/km) y un índice de Torrencialidad de un cauce de primer orden por cada 14 km de cuenca.

Sin embargo, esta rambla se muestra muy agresiva en el aspecto erosivo y canaliza muy importantes caudales en los momentos de precipitación, debido a la gran superficie de su cuenca.

En resumen: es una cañada muy larga que recibe las aguas de lluvia de muchas ramblas secundarias durante su trayecto, pero no tiene ningún modo de desaguarlas (canales tributarios), de modo que las canaliza en pendiente hasta desembocarlas en el Júcar.

Tenemos que dar gracias que no ha llovido demasiado, que no ha caído piedra, y que esta vez no tenemos que lamentar daños personales ni materiales, porque ¿os acordais de la gran riada de los años 80 en la que murió la mujer embarazada y el conductor del taxi? Todavía se me ponen los pelos de punta 🙁

Fuente: FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, A: «Características morfométricas de la red parafluvial de la comarca de la Manchuela» en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VI, Geografía, t. 12, 1999, págs. 57-81

Gracias a Francisco García y Javier García Cebrián por las fotografías

Si tienes alguna foto más de la riada y quieres que la ponga, envíamela a rosa @ abengibre.net (antes quita los espacios de la dirección de email)

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