Entradas

Flica es una colección diseñada por una abengibreña afincada en Florencia, Teresa Pérez (la hija de la Carmen de Rogelio). Se trata de una pequeña línea de ropa de mujer, de serie limitada, cosida a mano y confeccionada en la más exquisita seda italiana.

¿A que suena estupenda? Pues espera a ver los diseños…

Cada diseño es único, pues Teresa plasma en ellos el deseo de cada clienta por llevar una prenda especial, que no se pueda encontrar en otro lugar y, sobre todo, que esté hecha a medida si así lo requiere.

El tejido que emplea es pura seda que llega desde una de las mejores sederías de Italia y cada modelo está enteramente cosido a mano.

Los precios varían dependiendo de la prenda, del modelo y de la elaboración (lo mejor es que consultes con ella).

Uno de los modelos de vestido de la colección Flica, de Teresa Pérez de VilianiCómo surgió Flica

Los diseños de la colección Flica nacen de la pasión que Teresa tuvo siempre por la moda y de su dilatada experiencia como responsable en las tiendas de Benetton del centro de Florencia, donde se ocupaba también de elegir las prendas de las colecciones de cada temporada.

Cuando tuvo a sus dos hijos dejó su cargo para dedicarles todo el tiempo posible, pero su pasión seguía ahí, y ahora ha tenido la posibilidad y valentía de crear su primera colección, que ha sido recientemente expuesta en el Palacio Corsini al Parione de Florencia.

El nombre de la colección es un homenaje a sus raíces, derivado de un apodo familiar de su infancia en Abengibre.

Cómo y dónde adquirirlos

Los diseños Flica se pueden encontrar en la tienda Parione que la familia Viliani tiene en vía dello Studio 11r, de Florencia, o se pueden encargar por Internet a través del correo electrónico embossco@tin.it, pues realizan envíos a todo el mundo. Además, puedes contactar con Teresa a través de su página de Facebook.

En su tienda también pueden encontrarse productos artesanos creados y diseñados por la familia Viliani desde 1923. Son pequeñas obras de arte realizadas con papel florentino en antiguas máquinas artesanas, de la que os hablaré muy pronto en otro post.

«Antes de que los gallos anunciaran el día y de que en el cielo se vieran los primeros restregones carmesí, mucho antes de que despertaran los pájaros en los tejados, cuando en el pueblo todo era oscuridad y silencio, siempre había alguien que, a toques de caracola, despertaba al vecindario. Los padres y los hijos, incluso los renqueantes abuelos, se colgaban del brazo un cesto de esparto o una banasta de mimbre y salían presurosos de la casa…. Todo el pueblo: mujeres y hombres, grandes y pequeños, jóvenes y viejos, marchaban a recolectar la rosa del azafrán, aquel era «otro maná» que había que recoger antes de que calentara el sol…»

Así comienza el relato «El oro de los pobres», que Bautista Pérez González escribió en 1998 para el periódico La Tribuna de Albacete y que, cuatro años después, se publicó también en el libro de las fiestas. En él nos relata cómo el pueblo de Abengibre se preparaba para la recogida del azafrán, sus costumbres y tradiciones, y las entrañables historias que surgían alrededor de la monda del azafrán bajo las sayotas de las mesas camilla y sus braseros.

No dejéis de leerlo, merece la pena.