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A raíz del I Mercado de Artesanía de Calatrava la Vieja en el que vendí azafrán cultivado por mí, me di cuenta de que la gente no está acostumbrada a cocinar con azafrán y que éste ha sido sustituido en nuestras comidas por colorante alimentario.

Los riesgos de algunos colorantes

Muchos de estos colorantes alimentarios de color amarillo anaranjado que compramos pensando que es azafrán molido, es una mezcla de varios ingredientes en los que no aparece el zafarán por ninguna parte y que, además de llevar muchos aditivos naturales (como la harina de maíz o la sal), contiene entre un 14 y un 20% del colorante artificial E-102, llamado Tartracina, que puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños (varios estudios han demostrado el aumento de la incidencia en la TDAH), provocar reacciones de intolerancia (como asma, alergia y eccemas) si se mezcla con analgésicos como la aspirina y, además, es incompatible con la lactosa. De hecho, algunos fabricantes ya lo ponen en sus etiquetas.

El mejor condimento, el azafrán

Por su parte, el azafrán se caracteriza por su alto poder colorante, por un aroma fuerte y un sabor ligeramente amargo que le aporta un toque exótico; un sazonador natural que aporta aromas y sabores profundos a nuestras comidas ya desde la Edad Media.
Lo peor es que hemos reducido su uso prácticamente a la paella,sin darnos cuenta de que estamos desperdiciando uno de los mejores condimentos de la cocina española.

Consejos del Consejo Regulador de la Denominación de Origen «Azafrán de La Mancha»

Recomienda adquirirlo en hebra y para cocinar, molerlas con ayuda de un mortero y diluirlas con el caldo del guiso entre 10 y 15 minutos antes de acabar la cocción.
La cocina selecta, sobre todo la mediterránea, continúa utilizando el azafrán en una variada gama de platos, a base de arroces (paella), carnes, aves, pescados, estofados, huevos, aliños de ensaladas, de caldos, sopas, salsas, rellenos, pastas, mariscos e incluso en la elaboración de dulces, helados, jarabes y licores.

Algunas recetas recomendadas

 Y ahora, ¡a disfrutar del buen azafrán!

Más info en el Consejo Regulador de la Denominación de origen Azafrán de la Mancha

«Antes de que los gallos anunciaran el día y de que en el cielo se vieran los primeros restregones carmesí, mucho antes de que despertaran los pájaros en los tejados, cuando en el pueblo todo era oscuridad y silencio, siempre había alguien que, a toques de caracola, despertaba al vecindario. Los padres y los hijos, incluso los renqueantes abuelos, se colgaban del brazo un cesto de esparto o una banasta de mimbre y salían presurosos de la casa…. Todo el pueblo: mujeres y hombres, grandes y pequeños, jóvenes y viejos, marchaban a recolectar la rosa del azafrán, aquel era «otro maná» que había que recoger antes de que calentara el sol…»

Así comienza el relato «El oro de los pobres», que Bautista Pérez González escribió en 1998 para el periódico La Tribuna de Albacete y que, cuatro años después, se publicó también en el libro de las fiestas. En él nos relata cómo el pueblo de Abengibre se preparaba para la recogida del azafrán, sus costumbres y tradiciones, y las entrañables historias que surgían alrededor de la monda del azafrán bajo las sayotas de las mesas camilla y sus braseros.

No dejéis de leerlo, merece la pena.