Los bolos

Juego de apuestas, bastante popular en la época, más propio de hombres que de niños, por las cantidades de dinero que llegaban a manejarse

Bolas de cerámica

Un poco de historia

Se jugaba sólo en invierno y sobre todo en las Pascuas, Año Nuevo, Reyes u otras fiestas mayores. El resto del año se cubría el hoyo de paja para no dañar la superficie de yeso y lo llenaban de tierra.

El lugar de juego fue la era de Tobal, donde ahora está el molino de Juan de Marcelino y la calle Miguel Soriano Carrasco, donde bien seguro estará aún el hoyo bajo el asfalto.

Del mantenimiento y limpieza del Hoyo de los Bolos se ocupaba un hombre que vivía frente a la casa de la Pepa de la Romera, al que apodaban «El Benigno», a cambio de alguna peseta, o más si la jugada había sido buena, que le cobraba de vez en cuando al banquero de turno.